Me miré frente al espejo que estaba en la habitación, admirando mi cuerpo. No era tan sexy como en mi juventud, pero aún poseía curvas y una piel delicada.
«¿Será que Andrey ya no me quiere porque estoy vieja?» — Pensé, sintiendo una punzada de inseguridad — «Seguro ya no me ve bonita.»
Mis ojos se cristalizaron debido a las lágrimas que intentaba contener.
— Ya, no voy a llorar más por él — me dije a mí misma en voz alta — No voy a seguir amargándome la vida.
Me dirigí al baño, y estando en el