En medio de la espera angustiante, me examiné minuciosamente frente al espejo, perfeccionando mi apariencia y perfumándome con esmero. Los segundos se arrastraban con dolorosa lentitud, mientras mi estómago rugía con creciente intensidad, recordándome cuán desesperadamente famélica estaba.
Llegó en menos tiempo de lo esperado, con una bolsa de comida en la mano. El desordenado y oscuro torrente de cabello que enmarcaba su rostro, le confería un aura de rebeldía irresistible.
—Hola, Sunny — Me s