— Bueno, parece que ya no tendremos que buscarlo — dijo Vanessa con tono sarcástico, notando la tensión en el ambiente.
— Dame unos minutos — le dije, tratando de mantener la calma, y me dirigí a la cocina.
Andrey estaba preparándose un sándwich, y me miró fijamente cuando entré en la habitación. Pude sentir su enojo y su frustración en su expresión, y me sentí intimidada por su presencia.
— ¿Qué pasó? — pregunté, con voz temblorosa, tratando de leer su expresión.
Andrey suspiró antes de respon