Andrey frunció el ceño al escuchar la voz distorsionada al otro lado del teléfono.
— ¿Quién eres? — preguntó con voz firme.
Aquella voz rió con malicia y contestó:
— Eso no importa. Lo que importa es que tu esposa te está engañando con otro hombre. ¿No te parece que mereces saber la verdad?
Me senté en la cama, preocupada por la extraña llamada.
— ¿De qué estás hablando? — preguntó Andrey, su voz temblaba ligeramente.
— Me parece irónico que estés con ella en la cama.
Andrey dejó caer el teléfo