Raven, había permanecido atento a la escena desde la distancia, observando con preocupación el intercambio polémico entre Andrey y yo.
— ¿Qué haces aquí? — le dije sorprendida.
— Estoy aquí por ti. No podía quedarme lejos, no cuando más necesitas compañía.
— ¿Por qué viniste? Después de todo lo que te dije…
Raven levantó su mano, secando una lágrima que se deslizaba por mi mejilla.
— Porque lo que dijiste no importa. Lo que importa es lo que sientes, y yo siento lo mismo.
— Raven, yo…
— Shh… —