Sentía una mezcla de vacío y desesperanza. Había logrado enfrentar a Andrey y decirle todo lo que sentía, pero no me había sentido mejor. Al contrario, me había sentía más sola y huérfana que nunca. La conversación había sido un peso que me había sido arrebatado de encima, pero no había traído la paz que esperaba. De hecho, la sensación de haber expulsado la ira que llevaba dentro durante tanto tiempo era tan abrumadora que me sentía como si hubiera perdido el sentido mismo de la vida.
Mi madre