Después del arrebato inicial de negación y dolor que me había consumido, mi cuerpo finalmente cedió ante la abrumadora realidad. Exhausta por el sufrimiento, me dejé caer al suelo, sintiendo cómo mis fuerzas me abandonaban por completo. Mi madre y mi hermano, actuando con rapidez, me sostuvieron entre sus brazos, evitando que me desplomara por completo. Fue entonces cuando Raven, al verme de rodillas en mi penosa condición, entró corriendo a la sala donde me encontraba. Levanté la mirada, encon