Un hombre de mediana edad, elegante, atractivo y de porte ejecutivo entró al departamento de ventas. Se dirigió directamente hacia la oficina de Lotte. Miró a su alrededor, pero ella no estaba en su oficina, ya que se encontraba en una reunión importante.
Lo observé de pie, esperando pacientemente, pero nadie se acercaba a atenderlo. Movida por la curiosidad, me levanté de mi escritorio y me dirigí hacia él.
— Hola, ¿puedo ayudarte en algo? — pregunté con una sonrisa amable.
— Sí, gracias. Esto