Por fin era mi día de descanso. Me paseaba de aquí para allá en ropa cómoda, disfrutando de la libertad que ofrecía un domingo sin compromisos. Me preparé una taza de café caliente, el aroma envolvente llenaba la cocina, y luego me acomodé en el sofá con un libro que había estado esperando leer desde hacía tiempo.
Me sumergí en las páginas de aquella obra literaria, dejando que la historia me transportara a otro mundo, lejos de los problemas y tensiones del trabajo.
De repente, mi teléfono vibr