El coche de Adrián se detuvo frente a una casa en una zona residencial elegante pero acogedora de Central City.Era una residencia cálida, llena de jardines cuidados y un aire de estabilidad confortable. Me sentía renovada y lista en mi atuendo de cachemir, con la emoción por ver a mi hermana, Karla, borrando cualquier rastro de ansiedad.
Adrián salió del coche y, en lugar de rodear el capó, esperó pacientemente a que yo saliera, ofreciéndome la mano. Era un gesto simple, pero cargado de la nuev