Zoe
Sostuve el pedazo de papel entre mis dedos, sintiendo cómo los bordes de la nota anónima se clavaban en mi piel.
«Las mujeres como tú siempre terminan regresando por dinero.»
Las letras impresas parecieron burlarse de mí. Arrugué la hoja hasta convertirla en una bola de papel y la arrojé al cesto de basura. No iba a darles el gusto de verme temblar.
Apenas me acomodé detrás del escritorio de cristal cuando el sonido seco de