Zoe
Si sobrevivir al ritmo implacable de las Empresas Miller me parecía una proeza, sobrevivir a una tarde de lecciones intensivas en la residencia Miller era una prueba directa de resistencia física y mental.
Eleanor Miller no enseñaba protocolo; impartía una doctrina.
—Espalda recta, Zoe. Imagina que tienes una línea invisible tirando de tu coronilla hacia el techo y una copa de champán equilibrada en cada hombro —instruyó