ZOE
No conseguí dormir.
Llevaba más de una hora acostada, mirando el techo y repitiendo mentalmente la conversación de aquella tarde. Había descubierto que estaba embarazada, Eleanor había reaccionado de una manera sorprendentemente humana y, aun así, ninguna de esas cosas era la que me mantenía despierta.
Era la cara de Alexander cuando escuchó que estaba de aproximadamente tres semanas.
Y, sobre todo, la de Christopher cuando Alexander lo miró.
Christopher dormía a mi lado. Después de semanas