Zoe
Ver a Zara colgada de su brazo fue un impacto directo en el estómago. El descaro de Alexander, paseando a su amante en mi cara como un trofeo de provocación, me dio náuseas. Por un segundo, el unico instinto que me quedó fue el de dar media vuelta, salir corriendo de ese salón y desaparecer.
Pero no le iba a dar el gusto. No a él. Si Alexander quería jugar a las humillaciones y a las burlas, yo le iba a enseñar lo peligroso que era meterse conmigo.
Cuando