Zoé
La sala de juntas parecía un velorio de lujo, pero con el aire acondicionado a reventar y el olor a café quemado dándome náuseas. Todo estaba completamente patas para arriba desde la maldita filtración de hace tres días. La prensa se había dado un festín asqueroso a costa de mi nombre; los portales de chismes y las cadenas de noticias no paraban de lanzar titulares venenosos asegurando que me habían visto besando y seduciendo a los dos herederos Miller en la misma noche durante la fiest