Gabriela comenzó a sentirse nerviosa ante la posibilidad de que hubiera algo peligroso en las cajas.
Al pensar en esto, sus emociones también se pusieron tensas.
Le dijo al mayordomo: —Ve y llama a Joan y Alfredo, y también…
Luego, se volvió hacia Estela y le ordenó con seriedad: —Ve a la casa.
Estela no se movió.
Gabriela habló con tono firme: —Entra a la casa.
Mientras hablaba, dio instrucciones a Águila: —Tú también entra.
Águila, cuya habilidad de combate era la más alta entre todos ellos. L