Gabriela lo recordó porque aquella vez perdió a uno de sus bebés.
La secretaria se rió, "En realidad, lo comprobé, sabía que Alberto conducía el coche, pero el coche estaba a tu nombre, así que te arresté a propósito."
Las manos de Gabriela, que colgaban de su costado, se curvaron lentamente y se cerraron en un puño.
Inmaculada le hizo daño y no hubo aborto en ese momento, y esa paliza llevó directamente al aborto de ese niño.
Siempre le había guardado rencor a Inmaculada.
Resultó que ella era l