Con la suma de los días ya se había convertido en una rutina compartir con Amoymon, su presencia era un mal necesario en el Páramo, Caroline no volvió a tener "pesadillas" con respecto a su madre, pero aun así tenía rabietas, por lo menos una vez al día lloraba pidiendo que fuéramos por su madre, ya había pasado casi tres semanas desde aquella fatídica noche, dónde en medio del caos Alyssandre había desaparecido en compañía de los arcángeles.
Con el paso de los días el resto de los Demonios ca