Los días pasaban y no teníamos noticias de Alyssandre o su abuelo, su madre, Alyssa, cada vez venía menos por el páramo de los cambiantes, por lo que me había dicho, sin Lucifer y Alyssandre ella debía encargarse del control en el Inframundo y los deberes de la inquisidora, aún así cada dos días pasaba por el Páramo para estar un rato con Caroline, las manadas tenían un estricto control ahora que los celestials habían proclamado su deseo de hacerse cargo de mi cachorra, y no había forma alguna