Le hice un delicioso desayuno a Marcus. Le preparé hígado frito y fui corriendo a comprar panes. Louis había trabajado hasta tarde en la panadería y lo vio llegar a Green. Estaba celoso. Se leía en sus ojos. -Disfrutaste de una buena compañía, Andrea-, refunfuñó. Ay, los hombres son siempre así, demasiados susceptibles. Tampoco lo iba a desairar. -Es un administrativo de la clínica, me trajo unos documentos valiosos, conversamos un rato y se fue-, le mentí. Eso lo tranquilizó un poco. Para no