EPÍLOGO
Me quedaron muchas dudas allí, claveteadas en mi cabeza, que nunca pude dilucidar ni saber ni encontrar las repuestas. Soy muy feliz con Louis, tengo unos hijos maravillosos, mis padres son felices, soy una exitosa poetisa y una excelente profesional, pero jamás pude resolver ese enigma que, ya saben, marcó mi vida para siempre ni resolver esas interrogantes que aún hoy continúan martillando mis sesos y soñando con ese hombre tan dulce y tierno que me llevaba a las estrellas con su