Marcus se encontraba en su despacho, con la mirada fija en el horizonte, su determinación era firme: no buscaría a Maya. El orgullo herido y la sensación de traición pesaban más que cualquier otro sentimiento. Se pasó una mano por el rostro, intentando borrar el recuerdo de su sonrisa, el sonido de su risa.
— No puedo volver a ella — murmuró para sí mismo, apretando los puños — No después de lo que ha pasado. Es mejor así.
Mientras tanto, en el hospital, Maya mostraba signos de mejoría consider