Muy a su pesar Dan tuvo que obedecer la orden de Marcus para no hacerlo enfadar aún más, desde ya sentía una profunda lástima por la chica, ¿Qué demonios pasaba por la cabeza de Maya cuando se le ocurrió hacer esa tontería?
Marcus ordenó que lo acompañaran dos de sus más temibles hombres, sabía que Dan era más blando que un pudín, y que no tendría el corazón de tratar con mano dura a la chica.
El chico siempre lucía en su rostro una resplandeciente sonrisa, por eso era que no le pedía acompañar