Marcus cruzó la puerta principal de la mansión matrimonial, sintiendo un enorme peso sobre sus hombros, la lujosa decoración de mármoles, maderas finas y costosos acabados parecía no tener importancia ante la tormenta que se agitaba en su interior después de lo ocurrido con Maya, cada rincón de esa fría mansión le recordaba lo vacía que estaba su vida sin el calor de la mujer que amaba.
No tuvo tiempo de sumirse más en sus negros pensamientos, pues Miranda apareció al instante, parandose frente