Dan se quedó paralizado al reconocer a Dianco De Luca frente a él. Su rostro perdió todo el color de golpe mientras un escalofrío de miedo le recorría la espalda. Tardó unos segundos en recuperar el habla, su mente aún trataba de procesar la impactante revelación.
—¿Dianco De Luca? ¿Qué... Qué hace usted aquí? ¿Cómo nos encontró? —balbuceó Dan con voz temblorosa, antes de soltar la pregunta que más le atormentaba— ¿Maya es su hija?
Dianco lo miró con frialdad, sin una pizca de compasión en sus