Maya soltó un grito ahogado, más por la impresión que por el dolor, se llevó una mano temblorosa a la mejilla enrojecida, mirando a Marcus con ojos desorbitados por el miedo.
—Eres una maldita mentirosa —siseó él, sus facciones estaban contorsionadas en una mueca de desprecio— Una zorra embustera, igual que la traidora de Miranda, pero te juro que voy a sacarte la verdad, Maya, así tenga que arrancártela de la manera que sea.
Se acercó de nuevo a ella con paso amenazador, sus manos estaban cerr