El color rojizo del cielo al atardecer daba un aire más romántico que nostálgico, mientras regresaban a la villa, Maya decidió fingir que se había quedado dormida, no quería hablar con Marcus.
Estaba pisando un terreno muy peligroso, había aceptado escribir sobre él para vengarse, no para ceder ante sus encantos.
Al llegar a la villa, Marcus caballerosamente la ayudó a bajar del auto.
—Te quedaste dormida, te has perdido la mejor parte, estoy seguro que observar el atardecer desde el mirador te