Cada fibra del cuerpo de Collin temblaba. El aire a su alrededor parecía pesado, sofocante.
Liam se volvió hacia ella, los ojos muy abiertos, como si tuviera frente a sí a un fantasma. Sus manos temblaban al cerrar los puños, la tensión en sus hombros revelando la tormenta que rugía dentro de él.
Detrás, sus lupinos empezaban a reunirse, gruñendo, listos para atacar a los de Maden. El enfrentamiento estaba a punto de estallar.
Pero nada podría haberlo preparado para las siguientes palabras.
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