capítulo 128: Un escalofrío me recorrió la espalda.
El joven la condujo hasta el centro del salón, donde la música fluía lenta y melódica, como una brisa que susurraba secretos prohibidos. Otras parejas danzaban alrededor, pero para Alade, el mundo parecía encogerse hasta que solo quedara ese espacio entre los dos.
El muchacho la atrajo hacia sí, con manos firmes que guiaban cada paso con una precisión inquietante. Cada movimiento tenía algo de feroz, de magnético, como si una energía invisible los envolviera. Alade se sentía en trance, guiada n