Liam*
Los pasos resonaban fríos por los pasillos del castillo, como si cada centímetro de esas paredes absorbiera el dolor y la maldad de ese lugar. Los lupinos de Maden los arrastraban sin ninguna delicadeza. Liam sentía la pulsación acelerada de Collin, aun sin tocarla. Su olor estaba cargado de adrenalina y pavor, pero ella caminaba con la barbilla en alto. Siempre valiente.
Estaban a punto de separarlos en las celdas cuando Liam gruñó con ferocidad:
"Nos quedamos en la misma celda."
Los lup