Liam*
Quedó inmóvil.
Ese nombre Colen cayó en sus oídos como un trueno seco, devastando cualquier resto de paz que aún quedara dentro de él. Todo su cuerpo se tensó, como si cada músculo, cada vena, gritara una agonía silenciosa. Un calor asfixiante llenó su pecho, un calor que no tenía nada que ver con deseo o cariño... era furia. Era odio crudo.
Collin se acercó con cautela, como quien pisa frente a una fiera herida a punto de estallar. Le tocó el hombro con cuidado, intentando traerlo de n