Su corazón latía descompasado, como si quisiera escapar del pecho. El mundo parecía haberse detenido.
Miró hacia abajo, vacilante, los dedos temblorosos extendiéndose hasta rozar su vientre aún liso, como si eso pudiera darle una respuesta. Pero no había dolor, ni punzadas... solo un vacío. Un silencio absoluto.
"¿Cómo puede ser real esto...?" susurró dentro de su propia mente.
A su alrededor, todos parecían en trance. Damon miraba a Eve, Averina al curandero, pero fue la mirada de Liam la que