Eve*
Su cuerpo se arqueaba como si buscara escapar y, al mismo tiempo, implorara por más. La lengua de Damon se movía con precisión cruel entre sus piernas, provocando en ella un placer abrumador. Las sábanas estaban arrugadas bajo sus dedos temblorosos, y cada gemido que escapaba de su boca era un grito ahogado de puro deseo.
Gracias a los dioses, Collin estaba con el bebé. Porque Eve no conseguiría contener los sonidos salvajes que estaban emergiendo de su garganta.
"Damon... yo..." intentó a