Liam*
Corrió como si su alma ardiera. A cada paso, su corazón parecía a punto de estallar en el pecho. Collin venía justo detrás, con los ojos abiertos por el pánico. Cuando entraron en la tienda, el vacío los golpeó como un puño en el estómago.
Ella había desaparecido.
Y Eric también.
"¡Mierda!" gritó Collin, revolviendo cada rincón de la tienda con las manos temblorosas. "¡No, no, no!"
"¡Joder!" Liam se llevó las manos a la cabeza, sintiendo el mundo desmoronarse bajo sus pies.
"¡¿No viste qu