98. El ritual del caldero.
Franco intentó luchar contra los hombres, pero en su forma humana era terriblemente débil. Sin su lobo interno ayudándolo, sin las fuerzas sobrehumanas, era simplemente un humano mediocre, y no pudo hacer nada al respecto. Lo arrastraron fuera de la cueva. Aún no había amanecido, pero el sol comenzaba a despuntar levemente por las montañas; en una media hora amanecería. Se preguntó entonces cómo iban a escapar de ahí.
Cuando salieron al exterior, pudo ver que toda la manada se había reunido en el centro del campamento. Y entonces se dedicó un segundo para observarlos a todos: la mayoría se veían destruidos, agotados, cansados. Pero Franco se preguntó por qué, porque se veían así. La manada aún no había peleado las batallas; no se habían librado más que una guerra en la que solamente habían participado los Reyes Cuervo, y al parecer eso había sido suficiente como para que ganaran. Porque Franco sabía qué era lo que estaban haciendo: estaban perdiendo aquella guerra. La única forma de d