99. El hechizo rosa.
Franco prácticamente ahogó un grito, y de no ser porque en ese instante la cálida mano de Francisco se enredó en la suya, definitivamente habría gritado. Pero todos contuvieron el aliento, incluso los lobos de la manada que parecía era la primera vez que veían algo como esto.
El cuerpo del muchacho fue consumido por la gravedad, y cuando cayó en medio del caldero de agua hirviente, lanzó un terrible grito de dolor, algo escandaloso y grotesco. De inmediato, la carne comenzó a separarse de su cu