48. La tentación del trato.
La tentación me invadió por completo. ¿Qué estaba pasando?, me pregunté yo misma. Había dicho que no podía permitir que aquello pasara, pero había muchas formas de que un hombre terminara sin necesidad de que hubiera peligro de un embarazo. Tal vez podría ser eso. Ya no podía quitarme del pecho esa sensación incómoda de morbo que me invadía cuando el hombre estaba ahí frente a mí y podría aprovecharlo, podría disfrutarlo.
No podía negar que el rencor que sentí por el hombre en su momento podía