184. El Laberinto Vive
Francisco, de alguna forma que no había logrado explicar, logró sujetarse al muro de hielo. Varios enormes trozos de este habían sido arrancados, pero aquello había disminuido el impacto del golpe. Isabel estaba llorando cuando él logró llegar al fondo del laberinto. La niña se había golpeado; le sangraba el hombro. La caída había sido terrible. Pero antes de que el transformista hubiera logrado llegar a ella, Edison, el Alfa de la Puerta de Hielo, se arrodilló junto a la niña y la cargó.
— ¿Es