100. ¿Huida?
Franco lo ayudó a ponerse de pie. Sinceramente no sabía qué podía hacer el vampiro para sacarlos de ahí, pero en cuanto se puso de pie, Franco pudo ver en el iris de sus ojos que, poco a poco, comenzaba a regresar el color.
— No soy un transformista normal — me dijo al lobo — . Vengo de una generación de transformistas bastante larga; ni siquiera recuerdo algún abuelo o tatarabuelo que hubiera sido puro. Todos eran transformistas. Nuestros genes no son como los lobos; en el momento en el que