– ¡No puede ser! ¿No habíamos implementado medidas de seguridad adicionales en nuestras cuentas? ¿Doble verificación en las transferencias? – mi voz, cargada de incredulidad y un atisbo de pánico creciente, reflejaba la sensación de disociación que comenzaba a invadir mi ser, como si estuviera presenciando una pesadilla surrealista que se negaba a desvanecerse.
Sentada en el piso de la habitación, las palabras “Este es el fin” resonaban en mi cabeza como un eco siniestro e implacable. “Hasta aq