Había avena con calabaza y miel, además de unos waffles. Era obvio que Damián no los había preparado; seguro los compró en algún lugar y solo los pasó a los platos para que se vieran bien.
Lía se dio cuenta de que lo ocurrido ya no le dolía tanto, como si en el fondo lo hubiera visto venir y su cuerpo hubiera generado defensas.
Ese amor que llevaba siete años echando raíces se estaba desprendiendo poco a poco. Aunque la herida todavía estaba abierta, sentía que estaba sanando con una rapidez ine