Esas palabras la desarman.
No quiere presionarlo, pero siendo honesta necesita saber qué demonios es ella en la vida de Jack Gosling, porque todos esos besos y atenciones ya la tienen mareada por la confusión.
—Creo que es hora de que tú y yo nos sentemos a hablar, Jack… porque de verdad ya no sé qué demonios es lo que pasa entre los dos y eso… —un sollozo se le escapa y Jack aprieta los labios.
—Lo sé, nena, lo sé. Ya lo hablaremos.
Corta la llamada, se queda en la calle esperando, caminando d