Cuando Jack le pidió hace dos días a Luna que lo acompañara a la cena de cumpleaños que su padre le organizó, se sorprendió que ella le dijera que sí con naturalidad. Pero eso no es nada comparado con lo que Luna le provoca justo ahora cuando la ve salir de su cuarto.
—Feliz cumpleaños, Jack —le dice ella caminando con un vestido de color rojo italiano, de seda cubierto con encaje, de escote reina Ana, ceñido a su torso y suelto desde la cintura hasta las rodillas.
Va con ese maquillaje ligero