A la mañana siguiente.
Diana regresó a la oficina para una reunión.
Y tenía pensado dar una advertencia respecto a la decisión de María de forzar la reubicación de los residentes del casco antiguo. Sin embargo, tan pronto como llegó a la empresa, notó que el ambiente estaba muy extraño.
—Señorita Diana, buenos días.
—Buenos días.
—Señorita Diana.
—Mmm….
Al salir del elevador, camino a la sala de reuniones, y justo en ese momento se cruzó con varios empleados de la empresa, todos con sus teléfon