Al mismo tiempo, en el hogar de la familia Pizarro, Elsa le estaba masajeando los hombros a Sonia, y su mirada se había fijado en la figura apresurada que se acercaba.
—Madre, ya ha regresado el mayordomo.
Sonia abrió los ojos y le preguntó al mayordomo:
—¿Cómo fue la cosa?
—Señora, la señorita ha recibido la medicina y también le dije lo que me había pedido.
—¿No dijo nada más?
—Parecía que sabía que iba a buscarla.
Elsa se burló:
—Mira, ella sabe muy bien lo que hizo. ¿La viste tomar la medici