Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa cama se sacudió bruscamente, y antes que pudiera comprender qué ocurría, el lobo me tumbó boca abajo y se tendió sobre mí, estrechándome entre sus brazos y mordisqueándome el cuello y el hombro.
—Dime que tienes la dichosa cinta aquí contigo —susurró agitado.
Todavía sobresaltada y medio dormida, me alcanzaron las luces para buscarla bajo mi almohada. Me la arrebató de la mano y se







