Mundo de ficçãoIniciar sessãoPasé el día siguiente en los baños. Jara y todas sus compañeras estaban allí también, sin importar qué turno solían trabajar, para que hubiera una mujer atendiendo cada piscina. Cala no daba abasto para lavar los cepillos y preparar los cajoncillos de mimbre, y Tilda iba y venía con cestas repletas de botellas de loción.
No era para menos. Después de pasar la noche en el bosque, todos los lobos de las tres man







