Mundo ficciónIniciar sesiónBañar a la reina fue lo más hermoso y emocionante que me ocurrió desde que llegara al castillo. Por supuesto que era la pelambre más limpia, sedosa y perfumada que lavara jamás, y comprendí que en realidad no necesitaba un baño, sino conocerme de una forma que no daba lugar a dobleces.
La princesa se sentó al borde de la piscina, en caso que su madre necesitara ayuda o quisiera decirme algo. Por primera vez noté el discreto tatuaje bajo su clavícula: un cuarto creciente como el de mi







