Rafael se quedó de pie en medio de la sala, con la mandíbula tensa, mirando la espalda de su abuelo alejarse sin volver ni una sola vez la cabeza. Había algo en esa forma de irse, tan seguro, tan definitivo, que resultaba más insultante que cualquier golpe. Rafael apretó los puños, conteniendo la rabia que le subía por el pecho, pero no era el único afectado por lo que acababa de pasar.
Arkady Adler estaba peor.
Se notaba en la rigidez de su postura, en la forma en que respiraba, en esa mirada