La residencia había quedado en silencio después de que los padres de Samantha se marcharan. El eco de sus pasos se desvaneció por el pasillo, y el sonido del auto alejándose marcó el final de una visita que había dejado más preguntas que respuestas. Pero Samantha no podía preocuparse por eso ahora.
Lenna seguía sentada en el sofá, con una taza de té humeante entre las manos que apenas había tocado. Su rostro seguía pálido, pero había una calma en sus ojos que no estaba allí antes.
—Tus padres s